Con un abrazo familiar, el ex presidente brasileño se despidió antes de volver a prisión para cumplir una condena por corrupción, tras asistir al funeral de su nieto Arthur, cerca de Sao Paulo.

El fotógrafo Ricardo Stuckert capturó el momento en que Lula da Silva se despedía de su familia entre lágrimas y con un abrazo colectivo.

“Amor, afecto, familia y solidaridad”, menciona Struckert en un texto que acompaña la imagen en Instagram.

El ex mandatario de izquierda volvió a la sede de la Policía Federal en Curitiba a las 15:45 horas local, casi nueve horas después de iniciar su viaje al cementerio de Sao Bernardo do Campo donde despidió a su nieto, quien murió repentinamente a causa de una meningitis a los 7 años.

Con el gesto cansado, Lula llegó a la ceremonia en un convoy de autos negros del que se bajó escoltado por argentes armados.

Vestido con un traje oscuro y camisa clara, saludó seriamente a los militantes que le aclamaban en la puerta con gritos de “Lula, guerrero del pueblo brasileño”.

Casi dos horas más tarde, abandonó el recinto con aplausos de sus seguidores.

En el funeral también estuvieron varios representantes de movimientos sociales y del Partido de los Trabajadores, como la ex presidenta Dilma Rousseff o Fernando Haddad, candidato derrotado en las últimas elecciones.

Numerosos ramos de flores llenaban la sala donde se realizó el velatorio, incluida una corona enviada por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de acuerdo con el diario Folha de Sao Paulo.

Sin poder contener las lágrimas

El ex líder sindical, de 73 años, se dirigió a sus allegados durante la ceremonia que precedió a la incineración del pequeño, poco antes de tener que marcharse.

“Las palabras de Lula al despedirse nos emocionaron a todos”, contó después Joao Pedro Stedile, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, al sitio de noticias brasileño G1.

“Dijo que (Arthur) venía sufriendo bullying en la escuela, que sus compañeros le decían que su abuelo era un ladrón y por eso estaba preso.

Hizo una promesa diciendo que se comprometía a luchar por todos los medios para que el Poder Judicial reconociera su inocencia”, relató.

Arthur, cuyo padre es Sandro Luis Lula da Silva (uno de los cinco hijos de Lula), había visitado en dos ocasiones a su abuelo en la cárcel.

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