Cuando hoy Andrés Manuel López Obrador pise Badiraguato, Sinaloa, encarará al pueblo donde nació, creció y se formó Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”.

Quien hace dos días fue declarado culpable de 10 cargos por ser líder del llamado Cártel de Sinaloa.

Será la primera vez que un Presidente de la República se presente en ese pedazo de la Sierra Madre Occidental.

Que ha parido a tres generaciones de narcotraficantes connotados y que ha vivido inmerso en la miseria más dramática de México.

Números bajos en pobreza

Los indicadores económicos y de pobreza coinciden con sus palabras.

En la pasada década, Badiraguato fue considerado por el Consejo Nacional de Evaluación de Políticas Sociales (Coneval).

Entre los 100 municipios más marginados de México. Además, sus 11 rancherías están marcadas por la Secretaría de la Defensa Nacional con alta peligrosidad por la pugna entre grupos armados.

Pese a todo, Badiraguato jamás fue considerado en el Subsidio para la Seguridad en los Municipios (Subsenum).

Ni fue incluido en la Cruzada Nacional contra el Hambre –el programa estelar de combate a la pobreza de la pasada administración.

Encabezada por Enrique Peña Nieto– ni en ningún otro del Gobierno del estado.

Ubicado en la geografía productiva de Sinaloa donde es el segundo municipio más grande.

Badiraguato tampoco ha sido visto por las grandes empresas multinacionales compradoras de productos agrícolas como Cargill.

Así, sin inversión privada ni gubernamental, los cultivos de frijol blanco, maíz, cacahuate, manzana y pera se atienen al temporal.

Así pasaba el tiempo en Badiraguato cuando el jueves 14 de febrero dos noticias importantes llegaron a la cabecera municipal.

Joaquín Guzmán Loera había sido condenado y con toda probabilidad, recibiría cadena perpetua, y el Presidente de la República visitaría el municipio.

Varios pobladores, dijeron de inmediato que lo importante era lo segundo.

Los narcos y la culpa que por aquí cayó 

Basta adentrarse en la biografía de cualquier narco mexicano sobresaliente para dar con Badiraguato.

En su accidentado mapa se ramifican tres generaciones de nombres de hombres con enigmáticas e intrincadas leyendas y muchos mitos.

En los 40, nacieron ahí Pedro Avilés, Ismael “El Mayo Zambada” y Juan José Esparragoza Moreno.

10 años después la misma tierra crió a Ernesto Fonseca Carrillo, Rafael Caro Quintero e Ignacio Coronel Villarreal.

Luego, nació Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo” Guzmán, y se hizo adolescente en los montes, casi al mismo tiempo que sus primos, los cinco Beltrán Leyva.

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