Mexicanos que votaron por AMLO esperan que les cumpla las peticiones que dejan en la casa de campaña del virtual presidente

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Un grupo de entre 30 y 40 personas se aferra a la reja del portón blanco en el número 126 de la calle Chihuahua en la colonia Roma. Creen que, si esperan lo suficiente, Andrés Manuel López Obrador, el virtual ganador de las elecciones presidenciales, se acercará a la reja o los invitará a uno de los salones de su casa de campaña para escuchar sus solicitudes.

Llevan en la mano sobres, folders, cartas, oficios en bolsas de plástico y los levantan cuando algún trabajador de la casa se acerca al portón. Cómo sea, quién lo reciba, lo importante es hacer llegar sus peticiones al próximo presidente de la República.

Un ex rescatista de personas atrapadas en edificios colapsados, una mujer que rebasa los 80 años, pero no los 145 centímetros de estatura y que exige a gritos que le regresen su casa; la representante de una organización sin fines de lucro en contra del cambio climático, ejidatarios despojados de sus tierras; son algunos de los integrantes de este grupo que no se intimidan por el otro colectivo que los rebasan en número y que acapara la atención de Obrador en cada uno de sus actos públicos, los reporteros.

Ellos, a diferencia de “la prensa” que busca una imagen o una declaración, rodean la casa de la Roma para pedir un trabajo, una beca para sus hijos, apoyo para resolver un juicio penal o una cita para exponer un plan de cómo debe de asumirse el mando del Estado mexicano.

Pero el portón blanco que resguarda la casa de campaña del “líder de la República amorosa” no cede ante estas solicitudes del “pueblo”, el centro de los discursos de AMLO durante sus más de 12 años en campaña para llegar a la presidencia de México.

Tampoco son sujetos de la atención de Marcelo Ebrard, el próximo secretario de Relaciones Exteriores. Alguna vez autoexiliado del país por acusaciones de mal versación de recursos en la edificación de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) y Jefe de Gobierno de la Ciudad de México de 2006 a 2012 no detiene su camino al salir de la casa pese a que muchos de lo rodean e intentan hacerle saber su petición.

Pese al desfile de personas que ignoran sus solicitudes, no consideran imposible conseguir una cita, después de todo, “si el general Lázaro Cárdenas recibía al pueblo en Palacio Nacional para escucharlo, el señor López Obrador va a seguir esa tendencia”, asegura Mario Solís López, un hombre de 65 años que está desempleado que espera cerca del portón blanco.