Los niños fueron sedados para que su salida de la cueva Tailandesa fuera más tranquila

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La mañana de este miércoles se revelaron  nuevos detalles del rescate de los 12 niños tailandeses y su entrenador que permanecieron más de dos semanas en la cueva Tham Luang.

“Algunos niños salieron dormidos, otros movían los dedos como si estuvieran atontados”, contó el comandante Chaiyananta  Peeranarong, que fue el último buzo en abandonar la cueva. Y es que, según informó, los rescatadores proporcionaron un “tranquilizante suave” a los pequeños para calmar sus nervios antes de ser trasladados en camillas hasta la salida.

Los niños se encuentran bien

Por su parte, el jefe de la misión, Narongsak Osottanakorn, señaló que todos los rescatados “están bien”, pero que deberán permanecer entre una semana y 10 días en el hospital. Luego tendrán que pasar “30 días más para recuperarse en casa”.

Además, indicó que la caída en los niveles de oxígeno aceleró la operación de rescate, ya que en un principio pensaron que tardarían varias semanas en sacar a los niños y su monitor de la gruta.

“No somos heroes”

Por otro lado, Osottanakorn opinó que ni los pequeños ni sus rescatadores son héroes, como muchos medios de prensa los han calificado. “No vemos a los niños responsables ni tampoco héroes. Son niños siendo niños, fue un accidente”, dijo el jefe del operativo, que también señaló que nadie tuvo la culpa de lo sucedido.

Finalmente, recordó que “esta ha sido una operación internacional porque un cuarto del equipo de buceadores son extranjeros”. De hecho, hizo hincapié en el rol del australiano Richard Harris que, además de buzo es anestesista y, al salir de la cueva, se enteró que su padre había fallecido.