Andrés Manuel López Obrador suma a su gabinete al exjinete Alfonso Romo

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El jefe de Gabinete del virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador será un magnate y exjinete olímpico de salto ecuestre, que apostó con tino político por el abanderado de Morena y ahora tendrá que mostrarse cauto para evitar conflictos de intereses.

Alfonso Romo, quien alguna vez fue uno de los hombres con mayor fortuna de México, cayó en la exclusiva lista de personas más ricas cuando una serie de inversiones de alto riesgo en biotecnología salió mal.

Pero donde no se equivocó el empresario fue en apoyar a López Obrador, cuya victoria con más del 50 por ciento de los votos el pasado 1 de julio cambio el paisaje político de México.

Romo comenzó a respaldar al exjefe de Gobierno poco antes de su fallida campaña presidencial del 2012.

Ahora, el empresario está listo para estar en el centro de una administración que promete dar pasos audaces en la lucha contra el crimen y la corrupción mientras considera cambios en importantes sectores de negocios.

Días antes de las elecciones del 1 de julio, López Obrador llamó a Romo para que se desempeñara como jefe de Gabinete. El nuevo Gobierno entrará en funciones el próximo 1 de diciembre y antes de esa fecha, el empresario codirigirá al equipo económico en la transición entre administraciones.

En entrevista aseguró que no esperaba encontrar conflicto alguno que le impidiera asumir el cargo, pero subrayó que no estaría dispuesto a vender sus empresas.

Hasta ahora, la nominación de Romo ha sido una opción inteligente para López Obrador: sus credenciales en el mundo de los negocios han ayudado a calmar la oposición del sector privado, considerado uno de los mayores críticos de López Obrador

“Esa fue mi chamba desde enero del año pasado”, dijo Romo. “No te digo que haya una total aceptación, sino una gran parte del sector privado entendiendo mucho más lo que estamos planteando”, agregó Romo

El empresario también ayudó a López Obrador a ganar fuerza en los prósperos estados del norte de México, donde había tenido poco apoyo en campañas anteriores.

Cuando pase a formar parte del Gabinete, Romo tendrá que sortear posibles conflictos de intereses entre su trabajo político y su actividad empresarial.

Romo comentó que los potenciales conflictos de interés fueron una de sus principales reservas a la hora de aceptar el rol de jefe de Gabinete.

“Creo que no tengo nada que me impida serlo, pero voy a ser muy cauteloso , no quiero lastimar a Andrés Manuel”, indicó. “Si veo que en el camino no se puede, me salgo”.

López Obrador prometió aumentar la presión para acabar con la corruptela, y México ha reforzado en los últimos años las reglas en torno a estas situaciones, expresó Rodrigo Montes de Oca, investigador del Baker Institute Mexico Center, en Houston.

La legislación mexicana requiere que los servidores públicos hablen cuando tengan un conflicto de intereses, y que ellos mismos se hagan a un lado del proceso en cuestión.

El amplio alcance de las tareas del jefe de Gabinete lo convierte en un trabajo particularmente delicado, agregó Montes de Oca. Romo enfatizó que cree que el tema es manejable, pero que está revisando la situación legal y destacó que no tiene roles operativos en sus empresas.

“Todas mis empresas siempre han tenido un contenido social“, afirmó explicando exjinete su afinidad con López Obrador.

Usó las ganancias de la venta de la compañía tabacalera para financiar a Seminis, uno de los mayores productores de semillas de frutas y hortalizas. Esa empresa se cargó de deudas, y Romo la sacó del mercado en 2003 antes de que se la vendiera al gigante de la tecnología agrícola Monsanto.

En su trayectoria, Romo incursionó en política, apoyando al presidente Vicente Fox, abanderado del PAN, que acabó en el 2000 con más de siete décadas ininterrumpidas de gobiernos priistas.

En 2011, a través del político Dante Delgado, conoció a López Obrador mientras preparaba su segunda campaña para la presidencia, recordó Abel Hibert, un viejo socio comercial y asesor del exjefe de Gobierno.

El empresario fue atraído inmediatamente por el izquierdista, recordó Hibert. Estuvo involucrado en su campaña del 2012, pero reforzó sus esfuerzos para la candidatura de este año.

Su tarea de campaña más importante fue atraer a los empresarios. Las promesas de López Obrador de revisar los contratos de energía y la oposición al Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), con un valor de 13 mil millones de dólares para la capital, asustaron a muchos de ellos.

“El hecho de que (Romo) saliera y hablara de quién era el verdadero López Obrador fue un factor importante para conseguir que muchos de los líderes empresariales de México fueran neutrales o se pusieran de su lado“, explicó James Jones, exembajador de Estados Unidos en México que conoce a Romo desde la década de los noventa.

Superadas las elecciones, Romo está ansioso por volver al salto de obstáculos que dejó en suspenso unos meses antes de los comicios. Ve grandes paralelismos entre el deporte y su nueva vocación.

El empresario asegura que en las competiciones ecuestres hay que tener paciencia para superar obstáculo por obstáculo. “La política es lo mismo”, agregó Alfonso Romo exjinete